martes, 30 de agosto de 2011

La revolución es algo compartido

Por Cindy Sheehan, 28 de agosto de 2011
Una revolución no es ofrecer un banquete, ni escribir una obra, o pintar un cuadro o hacer un bordado; no es algo tan refinado, tan pausado y amable, gentil, tan templado, cortés, moderado y magnánimo. Una revolución es una insurrección, un acto de violencia por el cual una clase derroca a otra “. ~ Mao Zedong
En primer lugar, no se preocupe, no estoy defendiendo en este artículo el derrocamiento violento de la clase que se apropia de las riquezas. Así que ahora que su mente ve el camino despejado ( o quizás se sienta decepcionado), voy a seguir adelante.
Hoy en día Peace of the Action, u Re-Creating Revolutionary Communities o Bust Tour se dirigen hacia Yosemite, la bucólica (y caliente) Oakhurst. Empezamos en Eugene, Oregón, nos detuvimos en Hood River y Newport antes de dirigirnos hacia California, reuniéndonos en Arcata, Garberville, Fresno y también en Oakhurst.
En cada parada se incluye una cena en comunidad y hemos oído y observado que se están preparando muchos actos revolucionarios, planeados por los miembros de la comunidad, derivados del mero acto de construir la comunidad.
En los momentos de la Gran Depresión de los años 20, 30 y 40, la “comunidad” no era un concepto, sino una realidad bien asentada, sin cajas de televisión, casas multigeneracionales para mejor o peor, en una necesidad mutua de los unos hacia los otros. Desde entonces, nos hemos convertido en personas aisladas, y además la propaganda extiende la idea de que si necesitamos a otra persona es un signo de debilidad. Sin embargo, esta necesidad es algo natural de la comunidad tribal, siendo un impulso saludable en reunirse en comunidad y ¿por qué deberíamos evitar las actividades saludables?
La recreación de comunidades revolucionarias no es tratar de encerrarnos en nuestras casas, con reservas de alimentos, con un arma, y no se trata de enfrentarnos a nuestro actual sistema con armamento pesado o con inútiles protestas. Se trata, en la medida de lo posible, y según las propias circunstancias, el de crear nuestro propio sistema.
En nuestro recorrido, hemos visto a comunidades que utilizan vales locales, el trueque, huertas comunitarias y cooperativas de alimentos, elaboración en grupo de conservas ( para su información, la conservación de alimentos mediante las conservas es un proceso antiguo que está haciendo su reaparición), clínicas médicas de la comunidad, el reciclaje, la conservación de los bosques, la producción de energía, etc.
Este imperio en que residimos hasta al borde del colapso por la podredumbre institucional, impulsado por la codicia y la avaricia. Vivir al margen de este sistema enfermo es la única manera de sobrevivir al colapso.
¿Puede ser esto? Lo que parece evidente es que no podemos hacer un referéndum para salir de este lío. Este sistema no se puede reformar de modo que tengamos un ambiente sano, limpio y seguro para las personas.
Mucha gente me escribió en 2008 diciendo que “Barack Obama era nuestra única esperanza”. Bueno, yo no sé cuántas muertes más y cuánto terrorismo económico hará falta para que los partidarios de Obama despierten y se den cuenta de que sólo es una “esperanza” para la clase de los cleptócratas.
Ahora se vende la idea de que “Ron Paul es nuestra única oportunidad”. Por favor, no insistan: SOMOS NUESTRA ÚNICA OPORTUNIDAD.
Hemos percibido que muchas personas están trabajando en favor de los productos locales y creemos que es imprescindible para conectar con nuestras comunidades, imprescindible para construir un nuevo paradigma donde no prime el afán de lucro y el consumismo de que nos ha infectado la clase cleptócrata.
“El perro que come a perro” está muerto. Piense en los lazos comunitarios y fomente su propia revolución.
http://foodfreedom.wordpress.com/2011/08/28/revolution-is-a-potluck/#more-10445

No hay comentarios:

Publicar un comentario