miércoles, 9 de enero de 2013

El Genocidio de Ruanda



Qué pena que siempre los países más pobres del mundo son los que se suelen ver asolados por las mayores tragedias y catástrofes. Precisamente 1994 fue un año devastador para un país como Ruanda, el más pobre de África. Su inestabilidad política produjo una serie de asesinatos en masa, que tuvo su cénit en el genocidio de 1994, que costó la vida a más de 800.000 personas.

Sin embargo Ruanda ya llevaba viviendo más de medio siglo de guerra civil. Para entender esto tenemos que saber primero que la población de Ruanda se divide en hutus y tutsis. Los hutus suponen el 85 por ciento de la población, y los tutsis el 15. Precisamente el genocidio se inició cuando, el 6 de abril de 1994, el Presidente de Ruanda, Juvenal Habmariyana, fue derrocado.

Las culpas recayeron sobre los extremistas tutsis, por lo que los extremistas hutus iniciaron el genocidio. Les dio igual arremeter contra la población inocente, los simpatizantes tutsi y cualquiera que tuviera que ver con ellos. Un genocidio que duró más de cien días, y en el que hombres y mujeres fueron masacrados, y millones de personas se quedaron sin hogares.


Algunas víctimas intentaron refugiarse en las iglesias, pero los hutus no tuvieron piedad y los asesinaron dentro de ellas. La intención era destruir completamente la raza tutsi matando a todos los hombres de la tribu, para que así las mujeres perdieran a sus padres y sus hijos. Y es que el hombre en este tipo de pueblos es el que vela por la seguridad de la familia.

Los asesinatos venían acompañados también de violencia sexual con las mujeres tutsi. Muchas mujeres tutsis quedaron embarazadas en estas violaciones. Fue horrible comprobar como muchos de estos fetos eran arrancados del vientre de sus madres. Sin embargo otros niños sobrevivieron con el fin de que los tutsi recordaran para siempre este genocidio.

Para colmo, antes de ser asesinados, algunos hombres tutsis se vieron obligados a mantener relaciones sexuales con sus propias hijas, con el fin de humillarlos antes de morir. El dolor de estas mujeres quedaría así grabado para siempre en sus propios cuerpos. Todas las mujeres violadas eran rechazadas por la nueva sociedad.

Además de ser violadas, muchas mujeres fueron mutiladas. Los hutus usaban machetes para extraer los órganos femeninos de estas mujeres. Así se aseguraban que no pudieran tener más hijos en el futuro. Jamás ha existido nada tan horrible en el continente africano durante toda su historia.

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