viernes, 4 de octubre de 2013

Artur Sala



Artur Sala es licenciado en física y se define como una persona de mente abierta. Prueba de ello es que ha trabajado de comercial, de consultor tecnológico, de actor, pero sobretodo, manifiesta admiración por la enseñanza y por el método pedagógico de Rudolf Steiner. Durante años, ha sido un buscador incansable de la verdad, adentrándose en los entresijos de muchas de las disciplinas que la historia ha considerado como pseudocientíficas, como la orgonomía, la transmutación biológica o la alquimia.

Artur afirma que todos los problemas parten de que la ciencia oficial falla estrepitosamente cuando niega la existencia de un éter, una substancia primordial en forma de energía, que es presente en todo el universo, en cantidades que exceden a la imaginación humana, y que sería el responsable del orden y de la conciencia. Eso y el reduccionismo científico, ha llevado a la ciencia a un callejón sin salida, a una crisis encubierta. Para él, muchos de los aspectos que la ciencia da por sentados como la segunda ley de la termodinámica, la formación nuclear de las estrellas, los quarks, las ecuaciones de Maxwell, el darwinismo, están muy lejos de ser teorías científicas sólidas, sino aproximaciones parciales, medias verdades, y en algunos casos, absolutas falacias.

Artur adora a científicos como Rupert Sheldrake, John Eccles, Ylia Prigogine, Wilhelm Reich, Louis Kervran, Fred Hoyle, Viktor Schauberger, Jacques Benveniste, Loic Le Ribault, pero sin duda, por quien profesa una admiración absoluta es por Nikola Tesla, cuyo descubrimiento de la energía fría, que no es otra cosa que la manifestación física de esta abundancia energetica presente en todo el Universo, constituye el mayor hito en la historia del ser humano en la Tierra.

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