jueves, 26 de mayo de 2011

Otros libros: GRITO PRIMAL y 11-M, MADRID 1425 de Saïd Jedidi

Otros libros: GRITO PRIMAL y 11-M, MADRID 1425 de Saïd Jedidi

 

Saïd Jedidi

Siempre he admirado a Saïd Jedidi. Me gustaba escucharlo en televisión, con su voz clara, firme, con un castellano vibrante, su acento inconfundible. Tengo la fortuna de conocerlo, y de haber compartido con él intervenciones, charlas y encuentros. También le guardo un profundo agradecimiento por sus gestos llenos de profesionalidad y, sobre todo, de generosidad, desplazándose desde Rabat con su equipo de televisión para filmar en Larache alguna de nuestras actividades con la asociación “Larache en el Mundo”, especialmente aquel acto en el café Central que luego ha dado unos frutos inesperados y esperanzadores. Desde entonces, creo que mantenemos una relación intermitente pero llena de mutuo afecto.

     

Saïd Jedidi es uno de los escritores marroquíes que llevan años escribiendo sus obras en castellano. Y para presentarlo en este blog, he escogido una de sus novelas más representativas: “Grito primal”(Asociación Tetuán Asmir – Tetuán, 2001).

Estamos ante una obra interesante, sin un hilo conductor específico, como si Saïd Jedidi lo hubiese escrito a golpe de impulsos, impulsos de su corazón herido. Porque, lo que sí es cierto, es que se detecta en el autor un reproche, un reproche que comparto con él, y que vincula en muchos aspectos esta novela con mi primer libro “En el jardín de las Hespérides”. También él, en esta novela que se mueve en la pequeña ciudad de Río Martín y en la que habla del viejo Tetuán, defiende la pacífica convivencia de las tres culturas en aquella ciudad, y también él reprocha a los españoles que se marcharon sin motivo, pero con la diferencia de que Jedidi alaba a los que se quedaron, tetuaníes de igual manera, pero defendiendo, por supuesto, la identidad nacional y las ansias de libertad de Marruecos, porque su pensamiento en este punto es diáfano: el Marruecos marroquí no debe ser excluyente con los otros “marroquíes”, los nacidos en su tierra aunque, sin embargo, no gocen de su nacionalidad.

Como dice siempre nuestro amigo común, el poeta también tetuaní Abderrahman el Fathi: “no sé si soy un marroquí en el cuerpo de un español, o un español en el cuerpo de un marroquí”. Quizá sea la definición que Said Jedidi podría haber utilizado para resumir ese aspecto de su novela.

Said Jedidi junto a Iñaki Gabilondo, Miguel Ríos y el poeta Luis García

Nunca lo pudo evitar. Cada vez que atravesaba Feddan, convergía con cierto desprecio y compasión su mirada hacia los grupos de mutilados marroquíes, antiguos militares del bando nacionalista de la guerra civil española, y exclamaba:

-¡Mentirosos!

En torno a la legendaria plaza tetuaní, proliferaban pequeños grupos de antiguos combatientes franquistas que olvidando su miseria, la indiferencia de la administración del Caudillo, las incumplidas promesas de Queipo de Llano y sus eternas reivindicaciones de cobrar sus insignificantes jubilaciones que, además, nunca llegaban a tiempo, pasaban el día y la vida contando odiseas guerreras que sólo sus fértiles y perturbadas imaginaciones y la sed de sus auditorios de matar el tiempo escuchando lo que sea, eran capaces de tejer.

Desde lejos se oía sus relatos de epopeyas contra los rojos, ateos y enemigos de Dios y de la Patria.

-¿De qué patria? –solía preguntarse Hach Ahmed Ben Alí.

En sus conversaciones con Marta aprendió que nada, absolutamente nada, ni la patria ni la religión ni la moral establecida, ni siquiera los ideales pueden ni deben servir de pretexto para robar vidas humanas.”

Plaza el Feddan, Tetuán

  De las historias de amor que cuenta en “Grito primal”, la que se desarrolla entre Edna y Alí Ben Ahmed, y la otra de sus padres respectivos, Marta y Hach Ahmed Ben Alí, se nutren ambas de la mutua influencia, de la mutua comprensión y respeto, de la necesidad de que las dos culturas se encuentren en ese punto de equilibrio tan necesario como indispensable. Pero es tal la necesidad de Jedidi por transmitir su mensaje político y moral, ciertamente fascinante y muy curioso para quien no conoce realmente Marruecos, que relega a veces estas historias, porque en definitiva, como decía al principio, él es un hombre impulsivo, apasionado, y su escritura no es más que el reflejo de su personalidad, de ahí sus frases secas, cortantes, viscerales a veces, directas siempre. Una novela, en fin, que no deja indiferente.

 “Por las estrechas callejuelas de su barrio, sólo se veían banderas rojas con una estrella verde en el centro y cuadros del Sultán Mohamed V. La gente parecía segura de sí misma y del futuro… su futuro. Los españoles que vivían en los barrios tradicionales se comportaban como indígenas. 

Mostraban la misma alegría y el mismo entusiasmo por construir una vida nueva.

(…) -Es la situación política y la psicosis de los primeros años de la independencia. Hay miedo. Cunde el pánico. La gente no está segura de nada. No olvides que la abrumadora mayoría de nosotros nunca fue independiente. Nacimos y crecimos colonizados. Que no sabemos exactamente qué pinta tiene todo esto. Los dos gobiernos negocian las modalidades de estancia y del estatuto de estos españoles que, como tú sabes Si Abdeslam, no son marroquíes y no tienen por qué serlo ahora para poder seguir con sus negocios y sus trabajos.

-Sí, sí, sí…

-Sí, ¿qué? –cortó Hach.

-Si todos respetamos al prójimo. ¿Has escuchado tú, Hach, algún incidente?

-No, Hasta ahora.

-Ni nunca. Créeme. Yo conozco a los míos. Son nobles y saben que a la geografía nadie, afortunadamente, la puede cambiar.

-Bien dicho, Si Abdeslam. Seamos indulgentes. Seamos pacientes. No nos enfademos con el presente. No insultemos al futuro. Los tuyos son también los míos. Los conozco. Son nobles y leales. Pero aquí, en esta ciudad, difícilmente nos podemos enfadar con los vecinos del norte.

-Vecinos ahora, antes ocupantes.

-Sí, antes ocupantes. Pero yo hablo del presente.

Tomó un sorbo de su té, dio una palmada en la espalda de Si Abdeslam y colocó cinco reales en la mesa.

-¡Ni hablar! Hoy pago yo.

-¿Con qué moneda?

Desde la mesa de al lado, alguien que seguía la conversación recitaba versos del cubano José Martí.
 Amo la tierra florida
Musulmana o española
Donde rompió su corola
La poca flor de mi vida.
 Era un anciano español que levantó su <copa> de té y brindó por la confraternidad.
Hach Ahmed Ben Alí colocó sobre la mesa los cinco reales y se marchó sin despedirse.”

En Tánger, Sergio Barce, Akalay, Limami, Said Jedidi, Sibari y El Fathi

                     Saïd Jedidi, conocido periodista tanto en la prensa como en la televisión, ha dirigido y presentado los telediarios en español de la Radio Televisión Marroquí (RTM) durante treinta y ocho años y fue corresponsal en el Magreb del diario El País, de Galavisión (Eco-Mexico), y en África de Info-Red o Monitor, del que ahora es investigador, el más alto grado en la corresponsalía. También ejerció en calidad de colaborador exterior en Radio Nacional de España (24 horas), DPA (Agencia alemana de prensa-oficina de Marruecos-, encargado de Marruecos y Mauritania). Fundó y dirigió el suplemento en castellano de La Opinión  y La Mañana (diarios marroquíes) y es actualmente columnista en muchas publicaciones españolas y latinoamericanas, y consultor de algunas multinacionales de la Comunicación en Oriente Medio y el Tercer Mundo en general.

    Said Jedidi es titular de la Encomienda Española (Medalla al Mérito Civil) y del Uisam (Condecoración Real) Alauita de Orden Principal.

Conferenciante, ha participado en diversos encuentros culturales y periodísticos a ambos lados del estrecho.

En el campo literario, es autor de tres novelas escritas en castellano: Grito primal (2001), Autodeterminación de invernadero (2002), Precintado (2005), Yamna o Memoria íntima, y este año ha publicado “11-M: Madrid 1425”.
Sergio Barce, mayo 2011

Entre los múltiples comentarios sobre la nueva novela de Said Jedidi “11-M: Madrid 1425” destaca la efectuada por el director de Identidad Andaluza. Ali Manzano escribió:

    « Ríos de tinta se han gastado en escribir sobre el 11-M, pero nunca se había hecho desde el rigor de una investigación exenta de intereses ideológicos o partidistas.

El interés de gobiernos y medios de comunicación occidentales por identificar al Islam con terrorismo como justificación para atacar a países con recursos energéticos ha provocado la manipulación mediática para designar al “Islam” como sustentador de los atentados terroristas que han ocurrido en varios países del globo.

El caso del 11-M en Madrid no es una excepción y se encuadra dentro de esa dinámica “terrorista” englobada en torno a ese calificativo carente de contenido denominado “Al-Qaeda” y que nadie sabe exactamente qué es. -Me equivoco, posiblemente en la CIA, el Mossad y en varios Ministerios de países occidentales sí lo sepan-. Nadie hasta hoy había sido capaz -por miedo o intereses- a poner en tela de juicio la autoría Islámica dentro del complot terrorista mundial designado como “Al-Qaeda”.

Said Jedidi lo hace de una manera brillante en un trabajo muy bien documentado.

Felicidades Said por sacar esta obra a la luz y gracias por alumbrarnos sobre un tema que había caído como una losa sobre los musulmanes peninsulares ».

 

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