domingo, 17 de julio de 2011

Los tunecinos vuelven a las calles en reclamo de las reformas prometidas en la "Primavera árabe"

La Policía tunecina ha empleado gas lacrimógeno para dispersar a cientos de manifestantes concentrados en el centro de Túnez para reclamar que se cumplan las reformas exigidas en el marco de la primera de las revueltas de la denominada 'Primavera árabe', que acabó con la renuncia del presidente tunecino, Zine al Abidine Ben Alí, el pasado 14 de enero.


Más de 700 manifestantes se han concentrado en la plaza de la Kasbá, en el centro de la capital tunecina, y han lanzado piedras contra los cientos de agentes antidisturbios de la Policía desplegados en el lugar, que han conseguido dispersarles rápidamente.


Los manifestantes han lanzado gritos como 'No tenemos miedo' mientras los policías les presionaban para que abandonaran la plaza, en la que se encuentra la ofician del primer ministro tunecino, Beji Caid Sebsi.


Además de la movilización en Túnez, también ha habido manifestaciones en Sidi Bouzid, la localidad en la que el pasado mes de diciembre un vendedor de frutas se prendió fuego, dando lugar a una serie de manifestaciones populares que finalmente acabó con los 23 años de mandato del presidente Ben Alí.


Hartos porque consideran que el Gobierno interino está incumpliendo las promesas de cambio de la denominada 'revolución de los jazmines', los manifestantes han cantado lemas como "Queremos una nueva revolución".

"La gente está enfadada. Nada ha cambiado y la frustración está atormentando a todo el mundo", ha explicado a Reuters Mehdi Alharchana, uno de los manifestantes que han salido a las calles de Sidi Bouzid.

Las manifestaciones y las huelgas se han sucedido en las últimas semanas y meses por el descontento social por el lento progreso de las reformas políticas desarrolladas desde la salida de Ben Alí, que está refugiado en Arabia Saudí.


El pasado miércoles, los soldados tuvieron que realizar disparos al aire para poner fin a los enfrentamientos entre cientos de jóvenes en la ciudad de Gafsa, en el sur del país.

Desde que Ben Alí huyó a Arabia Saudí hace seis meses, Túnez está atravesando un fase de transformación política y su economía sufre graves dificultades.


Las elecciones parlamentarias en las que se decidirán los miembros de la Asamblea encargada de redactar la nueva Constitución han sido aplazadas por el Gobierno provisional hasta el próximo mes de octubre.


Desde la 'revolución de los jazmines', la economía tunecina ha permanecido estancada y ha sufrido un descenso del 50 por ciento en unos de los sectores vitales para su desarrollo, el turismo.

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